YO DECIDO SOBRE MI CUERPO (por Mar Verdejo Coto)

Foto Mar VerdejoVivimos en algo parecido a una película de ciencia ficción y que ha girado a película de terror. Cada día que pasa, leyendo las noticias, parece que hemos entrado en un túnel del tiempo que te lleva a tiempos pasados, oscuros y siniestros. Si hace unos años nos hubieran contado lo que está ocurriendo en la actualidad pensaríamos que el narrador, con una desbordante imaginación, volvía al Medievo. No doy crédito a este presente y ante él: actúo y desobedezco.
La reforma de la Ley del Aborto constituye uno de los atentados más graves a los derechos de la mujer, en esta llamada Democracia encontrándonos ante una de las leyes más restrictivas de Europa y que nos sitúa al margen de los Derechos Humanos, ya que es una Ley que nos niega el derecho esencial como ser humano, que es el derecho a decidir en nuestra vida en lo referente a lo ético y legal. ¿Qué tipo de Sociedad estamos construyendo cuando me dictan qué tengo que hacer con mi cuerpo? A las mujeres nos dejarán en manos de informes psiquiátricos que decidirán si podemos ser o no madres: ¿es que nosotras no tenemos la capacidad para decidirlo? ¿Tiene que ser el Estado el que lo dictamine? Este Estado, además, no puede ser más hipócrita y va desmantelando, como si fuera un castillo de arena ante el poniente, el Estado de Bienestar, dejando sin protección a quienes más lo necesitan o incluso sin proteger a las mujeres que decidimos ser madres, como por ejemplo, dando de alta a futuras madres con embarazos de alto riesgo, no dejándonos conciliar la vida familiar y laboral, etc. El Estado, decidamos lo que decidamos, nos pondrá un marco legislativo lleno de trabas, y su violencia hacia nosotras se hace aún más patente con esta siniestra Ley. No nos vamos a quedar pasivas ante esta agresión y volveremos a hacer historia como en la última convocatoria de mujeres: “El Tren de la Libertad”, que bajo el lema “Mis órganos no se legislan” tuvo un gran poder de convocatoria. Al Estado le va a quedar claro que somos las mujeres las que tenemos el derecho a decidir si queremos ser madres o no, y que si decidimos abortar lo haremos en las mejores condiciones psicológicas, sanitarias y económicas, sin discriminarnos en edad, origen social o estado civil. El Estado debe centrarse en implantar políticas y medidas integrales en salud sexual y en salud reproductiva.
Muchas mujeres luchadoras han dejado mucho por el camino para que pudiéramos tener nuestros derechos reproductivos y sexuales. Por ellas y por nuestra dignidad no retrocederemos ni un paso atrás a esta sin razón, aunque para ello tengamos que ir al Registro de la Propiedad Privada a solicitar la pertenencia de nuestros propios cuerpos, porque somos capaces de decidir sobre ellos sin necesidad de ser guidas y tuteladas. Somos directoras, guionistas y protagonistas de nuestra propia película.

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