Repensemos el Caf en Almería (Mar Verdejo Coto)

Mar Verdejo Coto

Mar Verdejo Coto

Salir de vez en cuando una larga temporada, te ayuda a coger perspectiva. Te oxigenas, respiras y, la distancia que pones por medio, ayuda a ver el árbol que el bosque te ha ocultado. Cambiar la luz por lo umbroso, los claros oscuros por la niebla, lo cálido por lo templado hacen que todo se perciba de otra manera y, sensaciones latentes empiezan a vibrar. Por ejemplo, los colores cambian, el mismo color muta bajo la niebla engañando a la memoria de los colores vividos. Las personas que hemos nacido y seguimos viviendo en el Sur del Sur admiramos su luz, y para volver a valorarla tenemos que salir hacia bosques y paisajes umbrosos.

La luz atrajo hasta Almería al poeta gallego José Ángel Valente, que es “uno de los personajes más relevantes de la literatura española contemporánea y también una de las personalidades más relevantes y particulares de la cultura europea del siglo XX” según dice María Isabel Galera Fuentes, en el libro “Poesía del paisaje almeriense: estudio y textos, editado por el Instituto de Estudios Almerienses. Nos contaba Juan Goytisolo, escritor y amigo del poeta, que Valente quería retirarse a un lugar luminoso, quizás Málaga, pero por consejo de Juan el poeta recabó aquí, en esta ciudad, a la que cariñosamente llamó “la ciudad celeste”. En el texto “Perspectivas de la ciudad celeste” Valente escribe: “Todo es puro espacio de la mirada que en realidad, no existe, sino que resulta una invención de los visibles. Generan estos la pupila. Se ven en ella. Espejo. No nos ven a nosotros. Somos sus invisibles….” Y decenas de años después seguimos invisibles ante la mirada de los que nos gestionan. A mi llegada, tras unas semanas en otros paisajes y aislada voluntariamente de las noticias y del devenir del resto del mundo, me doy de bruces ante la cruda realidad: nada ha cambiado. Se nos menosprecia, ningunea y no se apuesta por todas posibilidades que tiene Almería y que son únicas e irrepetibles en cualquier otra parte del mundo, incluida Andalucía. “Valente veía la fotografía como algo mágico”, decía Manuel Falces y, en esa mirada compartida, se entabló un bello diálogo entre la palabra y la fotografía en esta provincia que emana luz para ser captada. Falces, almeriense y profesor de Técnica y Estética de la Fotografía en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, fue el creador y gran impulsor del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF), pionero en España, siendo una de las grandes referencias de la fotografía contemporánea española, con una gran proyección internacional: estamos en deuda con él, no le hemos dado el reconocimiento que merece este gran profesional almeriense. El Proyecto internacional Imagina da constancia de ello, la proyección de Andalucía y su cultura más vanguardista en fotografía es incuestionable.

La fotografía para Almería es como la luz a su desierto. Sus paisajes y su paisanaje quedan atrapados ante la mirada fotográfica de grandes profesionales autóctonos y alóctonos. No importa si es en color, en blanco y negro, la dureza o suavidad de la luz se proyecta en claros y sombras. Esta provincia acoge y ha parido a grandes profesionales de la imagen así que no podemos estar con el complejo de inferioridad que nos caracteriza, tenemos que levantar la voz y la mirada. ¿Cómo pedimos estar en el Eje de Turismo Cultural que ha diseñado la Junta de Andalucía y del que no formamos parte sin cultura que mostrar?

Esta tierra que tiene luz, luz también de conocimiento y de hacer visible las cosas y la memoria, porque sería de gran torpeza política que el CAF no tuviera un presupuesto digno, ni una dirección acorde a esta institución cultural de la que los y las almerienses nos sentimos muy orgullosos, y de la que sacamos pecho cuando profesionales prestigiosos nos la nombran como centro de referencia. ¿Qué hace falta para creérnoslo? Quizás pasear por bosques umbrosos para ver la luz que nos ciega y amanceba y reivindicar lo que por derecho y justicia nos pertenece.

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