NECESITAMOS MÁS HUMANISTAS: JOSÉ FERNÁNDEZ REVUELTA (por Mar Verdejo Coto)

Foto Mar VerdejoCuando las jacarandas hayan florecido en la ciudad por segunda vez en el año, José Fernández Revuelta cumplirá 87 años. Este bello y elegante árbol que nos regala a esta tierra austera, entre otras cosas, flores lilas de gran belleza. Tanto el árbol como José nos muestran, en un acto de rebeldía ante la realidad, que la belleza es la mejor arma para luchar y conseguir un mundo mejor.
Decía Celia Viñas Olivella de él que era un alumno sobresaliente y a él, la maestra épica y mística, le dejó una imborrable huella para la discusión, el escribir y el describir. La maestra, de apellidos botánicos, lo inició en su periplo literario como un torbellino, que era acompasado por el sonido de sus pulseras, y dentro del remanso de su mirada de madre. El alumno y la maestra dialogan, bajo la atenta mirada de los árboles, su amor a la naturaleza y a la tierra. La enseñanza libre de Celia sigue latiendo entre sus alumnos y alumnas. Hablar de José es hablar de credibilidad y honestidad en el marco político de la provincia. En cada una de las palabras de los más de mil artículos escritos emanan el espíritu colectivo de superación y esperanza: la elegancia en las palabras y en sus actos son una constante en su talentosa vida. Quienes lo conocen bien destacan su cercanía, honestidad, ética, amabilidad, respetuosidad, sensibilidad, etc., y para mí, la que brilla por encima de todas, es su gran humanismo. Almeriense que ama a su tierra y a todo el que habita en ella: apostó, junto a un grupo de personas entusiastas como él, por la cultura almeriense, rescatándola de la historia pues se estaba perdiendo en el mundo de los pueblos olvidados. Supo conjugar con la buena palabra y esfuerzo su visión de futuro. En cada palabra se hace latente su vinculación con la naturaleza, en los diferentes momentos de su vida. Su conexión con la tierra, como la vida misma, la hace patente cuando habla de su amor a su hermosa familia. Con esta exquisita sensibilidad puede parecer que a José no le fue fácil ser el primer Presidente de la Diputación: eran tiempos complejos en los que había mucho en juego y por hacer. Tuvieron que demostrar que los derechos democráticos, recién adquiridos por la ciudadanía, eran la herramienta para hacer una provincia más habitable y solidaria.
Ahora volvemos a estar en un momento de la historia complejo y se hace necesario recuperar a las personas que, como José, puedan ser espejo para el resto de los almerienses. Es hora de mirar nuestra tierra como lo hicieron ellos, con imaginación y talento, porque Almería como siempre austera se muestra generosa a sus hijos. El José poeta escribe: “Te llevo/ tan irremediablemente dentro, que habrían de arrancarme/ tu azul de mis ojos,/ o de mis uñas,/el ocre de tu tierra…/Tendrían que borrar de mi ser/ tu desierto, la palmera,/el mar, el oasis/ la cal y la espuma./ Y, a pesar de todo, no te apartarían de mi entraña”.

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