LA POLÍTICA COMO SERVICIO (por Mar Verdejo Coto)

Mar Verdejo Coto

Mar Verdejo Coto

He de destacar el postureo político municipal al que estamos asistiendo estos días en la provincia, en referencia a cómo se resolverán los pactos para gobernar los diferentes Ayuntamientos. Y el de la capital: no tiene parangón. ¡Qué fatiga da verlos firmando declaración de intenciones! La política, como servicio, prescindiría de toda esta fanfarria y puestas en escenas variopintas.

Dice Kurt Schmidt: “La política debe darnos la oportunidad de desarrollarnos individualmente y colectivamente. Somos parte del universo y a él volvemos”; y a pesar de ello la política, según las encuestas, es la acción más rechazada de forma generalizada por la población, aunque es la que más contribuye al bienestar de la sociedad. Aristóteles ya decía: “el ser humano es un animal político”; por lo que hay que priorizar desarrollar la conciencia política individual, para poder desarrollarla en el ámbito colectivo. El objetivo de la política no es otro que la de proporcionar bienestar al conjunto de la ciudadanía y no sólo a una parte, o dicho de otra manera: el servicio a la comunidad es la única razón de la misma. Y en los nuevos liderazgos políticos se puede observar los principios de colaboración para la búsqueda del consenso. Koldo Aldai, en el libro “Espiritualidad y Política” de la Editorial Kairos, da los aspectos claves para esta nueva política que está emergiendo: La unidad en la diversidad apartándose de la idea del separatismo; la prioridad en las agendas políticas y económicas en el cuidado y protección del medio ambiente; la huida de las políticas que alimenten la confrontación y odio; la instauración de las que proporcionen igualdad de oportunidades al acceso de la educación, sanidad y cultura, así como al resto de los servicios públicos. El consenso en la búsqueda de objetivos comunes; cohesionando la mayor parte de las sensibilidades para trazar un horizonte común. La política no es la búsqueda de un sillón y de seguir en el poder a toda costa. Hay que dejar atrás la codicia y la competencia en aras de colaborar y compartir: así se está diseñando una nueva política, en la que la sociedad civil organizada, siguiendo estas claves, está ganando peso sobre los partidos y devolviendo la esperanza a la ciudadanía. El espíritu de colaboración y el servicio a los demás son las claves políticas que la conciencia ciudadana reclama. La competitividad, el individualismo y la explotación de los recursos naturales están cayendo por su propio peso.

Dice Emilio Lledó, filósofo y Premio Princesa de Asturias: “la raíz del mal está en la ignorancia, el egoísmo y la codicia”. Hay que gobernar para el bien común y se conseguirá, como decía M. Gandhi: “seamos el cambio que queremos ver en el mundo”. Hay que seguir plantando semillas para lograr la transformación que reclama la humanidad y cuidarlas con pasión. “Juntos somos poderosos si reconocemos que “nosotros” somos el Gobierno”, recuerda la psicóloga Raquel Torrent.

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