El Mar Mediterráneo es el ecosistema más amenazado del planeta

Hoy, 8 de junio, se celebra el “Día de los Océanos” y Equo Almería aprovecha esta efeméride para llamar la atención sobre la falta de protección que sufren nuestros mares a pesar de las amenazas que se ciernen sobre ellos como es la cada vez mayor presencia de especies foráneas, la sobreexplotación pesquera, la contaminación, el cambio climático o la destrucción costera.
El Mediterráneo es un mar casi cerrado, sus aguas se renuevan cada 80 o 100 años y entran y salen de forma casi exclusiva por el estrecho de Gibraltar. En sus costas viven 200 millones de personas y el 75% del litoral está urbanizado. Ante esta radiografía Equo Almería recuerda que la supervivencia de nuestro “Mare Nostrum” está en juego.
La actividad humana es sin duda la causante de esta peligrosa degradación: lo hemos utilizado de cloaca, de despensa pesquera, de vía de comunicación y, más recientemente, de lugar de ocio y esparcimiento y para la extracción de combustibles fósiles. Con todo esto no nos debe sorprender que, según el primer estudio global sobre el estado de los océanos realizado en 2010, el Mar Mediterráneo resulte ser el ecosistema más amenazado del planeta.
El Mediterráneo es la región con mayor número de especies invasoras. Cabe destacar el rápido crecimiento del alga asesina (Caulerpa taxilofolia) procedente de una fuga en el Museo Oceanográfico de Mónaco. Su rápido crecimiento está expulsando a la Posidonia oceánica y ocasionando un grave impacto en el rico ecosistema que depende de las praderas de posidonia.
Los usos y abusos que el ser humano realiza de los recursos hídricos incluyendo la contaminación del agua, y el desarrollo urbanístico e industrial desmesurado, incrementan el estrés hídrico de muchas regiones y amenaza la subsistencia de muchos seres vivos.
La intensificación de la actividad pesquera a lo largo del siglo XX ha diezmado los recursos pesqueros, causando una disminución de los mismos estimada en un 90%. Esto ha supuesto un cambio fundamental en la organización de las cadenas tróficas marinas y por tanto de una grave alteración del equilibrio del ecosistema.
El Mar de Alborán se puede transformar en el “Golfo de México” Europeo si las grandes empresas petroleras hacen efectivos los permisos concedidos para realizar prospecciones en busca de gas y petróleo en el subsuelo de los fondos marinos frente a las costas andaluzas bañadas por el Mediterráneo.
El ritmo de crecimiento del nivel del mar Mediterráneo se ha acelerado bruscamente en los últimos años, hasta alcanzar unos tres milímetros anuales, casi el doble que los registros que se conocieron en la última década del siglo XX. Junto a este aumento de nivel del agua, el calentamiento (en torno a 0,8 grados en el último siglo) y una mayor salinidad son las principales consecuencias que el cambio climático tiene en el mar Mediterráneo.
Aunque se han logrado acuerdos y compromisos a nivel internacional, nacional y regional de cara a la protección del Mediterráneo, se hace urgente avanzar en el desarrollo de una verdadera política común mediterránea que haga eficaz la protección de nuestro Mare Nostrum.

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