BIENVENID@S A LA REVOLUCIÓN DEL AMOR (por Mar Verdejo Coto)

A veces los regalos de cumpleaños llegan por adelantado. La Editorial Ediciones del Oriente y del Mediterráneo me ha invitado a recitar, hoy sábado, en la Casa Rural La Datilera en colaboración con la Asociación Cultural “Estelas en la mar” los poemas de diez mujeres poetas árabes recopilados en el libro “Diván de poetisas árabes contemporáneas”. Una selección de poesía que, en verso, clama con valentía la libertad de la mujer.

Dice en la introducción Ali Ahmad Said Esber, poeta y ensayista sirio, más conocido como Adonis: “la masculinidad que anula la feminidad se anula así misma, y esta es la situación actual de las sociedades árabes e islámicas: están anuladas tanto en lo masculino como en lo femenino. La mujer en estas sociedades es un objeto religioso codificado, enjaulado en lo lícito y lo ilícito, es un ser sin rostro, y todo ser que carece de rostro, carece de identidad”. La selección hecha por el hispanista sirio, Jaafar Al Aluni, muestra las diversas maneras en las que la mujer poeta se expresa sobre sí misma, sobre su cuerpo, su feminidad, su relación con el mundo, siendo en verso, reivindicativas y críticas. La poesía es la manera de expresarse, liberando de los grilletes y rompiendo estereotipos en nuestra sociedad occidental, como decía el místico, poeta y murciano nacido en 1165 Ibn Arabí: “Todo lugar que no acepta lo femenino es estéril, no cuenta”. La mujer no cuenta, ni a lo largo de la historia, ni en las diferentes partes del mundo. Nos quieren enjauladas, cosificadas y sin rostro: nos niegan e invisibilizan. Las mujeres empezamos a despertar en bloque, y ante las afirmaciones de uno de los presidentes de gobierno con más poder en el mundo, Donald Trump, que dice que le gusta que las mujeres que trabajan para él vistan como mujeres, limpias y ordenadas. Bomberas, médicas, astronautas, policías, políticas, etc. de todo el mundo, con el hashtag #DressLikeAWoman (#VisteComoUnaMujer), han mostrado su descontento con imágenes y frases como la de una forense que dice: “Sí, estoy haciendo una autopsia llevando perlas”, o una mujer policía tuiteando: “Aquí estoy, vistiendo como una mujer, porque soy una mujer que lleva ropa”. La cantante Madonna en las marchas que se convocaron en todo el mundo: “¿Podéis oírme, estáis listos para sacudir el mundo, bienvenidos a la revolución del amor? A la rebelión, neguémonos como mujeres a aceptar esta nueva era de tiranía, donde no sólo las mujeres están en peligro, sino todas las personas marginadas”.

Grita en los versos la poeta palestina Fadwa Tuqán, en el libro de poemas de mujeres árabes: “¡Mi libertad! / ¡Mi libertad! / ¡Mi libertad! Palabra que repito con la boca llena de ira, / bajo los disparos, entre las llamas. / Y sigo, pese a las esposas, corriendo tras ella, / y sigo, pese a la noche, con mis pasos hacia ella. Sigo llevada por la marea de la ira/ combatiendo y pidiendo ¡mi libertad!” Y seguiremos desde Oriente a Occidente pidiendo en verso, o en cualquier otro lenguaje, nuestra protesta, preocupación y grito de existencia porque seguiremos honrando todo lo bello que significa ser mujer.

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