¿A QUÉ ESPERAN PARA IMPLANTAR LA RENTA BÁSICA? (por Mar Verdejo Coto)

Las noticias siguen llenas de cortinas de humo, para dispersarnos y no ver dónde está el verdadero problema. Estamos cansados de ver que en esto, que le llaman crisis, los ricos cada vez son más ricos y los pobres más pobre. Mes a mes se va acrecentando, y no están haciendo nada. Las políticas europeas más bien consienten lo contrario: permiten que se rescaten bancos y no personas. Los medios y los políticos nos “pierden” en debates estériles sobre elecciones o nacionalismos que, para “distraernos”, sacan titulares impactantes como hacen los magos con el conejo en su chistera. Lo que está ocurriendo no es ninguna tontería para que no se tomen medidas urgentes hacia las personas. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística) el 21,1% de los españoles está por debajo del umbral de la pobreza, y por comunidades, la andaluza está entre las tres de más riesgo; a lo que hay que añadir que el IRPF de España es el quinto más alto del mundo. Ha subido en el último año siete puntos, y esta subida no ha acompañado a la de las rentas de los ciudadanos españoles. En Andalucía quieren paliarlo con una renta de subsistencia que se encuentra, según ellos, en estado embrionario. Habrá que recordarles que hubo compromiso político ante notario, y en el pacto del gobierno andaluz para sacar adelante la Ley de Renta Básica.

No podemos ahora hablar de renta de subsistencia para parados de larga duración, porque los estados embrionarios, incluso en la naturaleza pueden incluso durar años. ¡Déjense de demagogias! Empiecen a hablar de la Renta Básica y no de subsidios, ni ayudas, ni de caridad. Según la Red de Renta Básica, “es un ingreso pagado por el estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva.” Sería el mejor instrumento para garantizar, dadas las circunstancias socioeconómicas de principios de siglo XXI, las condiciones materiales de existencia de toda la ciudadanía, independientemente de sus otras posibles fuentes de renta. Aconsejo a los lectores investigar sobre el tema. Hay información en las redes, y en bibliografía, destaco: “Las condiciones materiales de la libertad” de D. Raventós, y “El precio a la desigualdad” de J. Stiglitz. La pregunta ahora sería, ¿y cómo conseguimos los recursos necesarios para implantarla? Está muy estudiado en los modelos fiscales basados en el ajuste de una nueva economía, por ejemplo, disminuyendo al máximo el IRPF y los impuestos de sociedades, aumentando el IVA para equilibrar los costes de importación y exportación, aplicación de la Tasa Tobin, etc., lo que permite financiar la Renta Básica sin poner en peligro las prestaciones sociales (sanidad, educación, seguridad, etc.) y mantener la inversión pública (infraestructuras). Muchos son los defensores y defensoras de la Renta Básica Universal, entre los que se encuentran políticos, filósofos, sindicalistas, e incluso empresarios. Como nos confirmó Daniel Raventós -economista y profesor de la Universidad de Cataluña-, en su última conferencia en Almería: “la Renta Básica no es una utopía”. Señorías, empiecen a pensar en las personas y no en los bancos; el camino ya está estudiado por los expertos, tan sólo hay que llevarlo a la práctica. Los lectores ya tienen una de las respuestas a: ¿Rescatamos bancos o rescatamos personas?

Un comentario

  1. Mar, lo has clavado! Mi única duda es si las personas somos conscientes de que somos personas y no útiles para el mercadeo.

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