19/03/12 ¿TENTADERO DIDÁCTICO? (por Antonia Lozano Díaz)

La educación es un concepto amplio que abarca múltiples procesos de socialización, transmisión de conceptos, valores, etc., que en última instancia buscan que las nuevas generaciones asimilen y aprendan los conocimientos, conductas, modos de ser y ver el mundo de su entorno social, creando y evolucionando hacia formas nuevas. Se consideran tres contextos de actuación del proceso educativo: el contexto formal, el no formal y el informal. En el contexto formal están aquellas instituciones con un contenido formal: escuelas, institutos, universidades, etc.; el ámbito no formal lo constituyen los centros e instituciones sin un currículo concreto de estudios; el ámbito informal está constituido por los agentes sociales del entorno. En todo proceso educativo o didáctico están involucrados cuatro elementos fundamentales: un docente, un alumno, un contexto de aprendizaje y un currículo. El currículo explícito u oficial alude al conjunto de objetivos, contenidos, etc. sobre lo que se debe de enseñar y lo que se debe aprender.

El actual currículo/s recogido en la normativa educativa refleja como objetivos, entre otros, de la Educación Primaria  “Conocer y valorar los animales más próximos al ser humano y adoptar modos de comportamiento que favorezcan su cuidado” y “Desarrollar sus capacidades afectivas en todos los ámbitos de la personalidad y en sus relaciones con los demás, así como una actitud contraria a la violencia…” (art. 3 del Real Decreto 1513/2006). Tampoco la etapa de Secundaria se libra de objetivos similares (art. 3 del Real Decreto 1631/2006) con “…Valorar críticamente los hábitos sociales relacionados con la salud, el consumo, el cuidado de los seres vivos y el medio ambiente, contribuyendo a su conservación y mejora” y “Fortalecer sus capacidades afectivas en todos los ámbitos de la personalidad y en sus relaciones con los demás, así como rechazar la violencia, los prejuicios de cualquier tipo, los comportamientos sexistas y resolver pacíficamente los conflictos.”

Considerando lo anterior el “tentadero didáctico” para niños promovido por el Ayuntamiento de Roquetas constituye una aberración en sus términos. Se trata de un caso preclaro en el que el contexto informal busca brindar experiencias de aprendizaje que entran en franca contradicción con lo establecido a nivel oficial. No es únicamente que va contra lo formalmente recogido, el rechazo de cualquier forma de violencia y/o maltrato de animales, sino que además se trata de la exaltación de la misma como en el caso de la tauromaquia. Es intolerable que desde una sociedad responsable y celosa de los derechos de sus menores se permitan semejantes actuaciones que suponen cruzar una peligrosa línea: la que separa lo que debemos hacer y lo que no con los niños/as.

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