08/03/12 – Nuestro Día

Hoy es, en parte del mundo, el “Día de la Mujer”. Por dos razones no tendría que celebrarse ya, pero por el momento es necesario.

Primera.

Día Internacional de la Mujer:

Año 1911 – Primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora … se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de personas, que exigieron para las mujeres el derecho de voto y el de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. (Fuente WIKIPEDIA)

Y 100 años después seguimos en las mismas… o parecidas.

No debería celebrarse si hubiéramos logrado la tan ansiada igualdad, ¿igualdad?

Sobra decir que exigimos los mismos derechos, libertades y obligaciones, faltaría más. Falta mucho. En el hogar, el barrio, el país, el mundo… falta demasiado.

Luchamos todos los días por esto y mucho más.

Segunda.

¿Qué nos lleva a celebrar ciertos días?

Celebramos el día de la Mujer,  la Paz, el Medioambiente, el Agua, el padre, la madre, ¿las abuelas también? Celebramos el día de los Derechos Humanos, de la Infancia. Todo cosas Bellas, Valiosas, Amables, Queribles, Besables y Nutritivas.

¿Por qué no se celebran el día de la guerra, la basura, la contaminación,  el látigo, la soga, la tradición castrante? El día de los izquierdos humanos, los políticos. ¿Y el día del Hombre?

¿Por qué? Me pregunto.

Y pienso que es por el sistema, más concretamente por el sistema patriarcal impuesto que domina el mundo. Un mundo regido por patrones masculinos basados en la lucha, la desigualdad, la fuerza, el ego…

Por denostar y despreciar la parte bella, valiosa, amable y transcendental de la vida (lo que se refiere a la realidad pero excede de los límites de la experiencia). A las partes que considera más débiles, o mejor dicho, que quiere debilitar las confina en sus “días de celebración”, para lavar su conciencia,  la nuestra, e intentar ocultar sus verdaderas intenciones y principios. Se celebra lo atacado, lo que está en peligro…. lo que hay que defender.

Divide nuestras fuerzas en luchas parciales cuando todo es Uno. Por eso no debería de celebrarse, nada. O mejor pensado, celebrarlo todo cada día.

Hay que actuar. Se hace necesaria y urgente una revisión de nuestro sistema educativo, de los cuentos tradicionales, de las pelis de princesas y caballeros. De los hábitos adquiridos, de las conductas heredadas, etc, etc, etc… El sistema  perpetúa el machismo y la discriminación por el sexo y el género.  También margina por el número, el tamaño, el color…etc.

Urge revisar los modelos de sociedades matriarcales para observar, aprender y extraer los valiosos ejemplos de Convivencia, Cooperación, Inteligencia Emocional y Amor. Como en otras comunidades matriarcales, no hay violencia; son comunes el buen trato y la hospitalidad. Entre los Mosuo no existe ninguna palabra para los conceptos de “asesinato”, “guerra”, “violación” o  “cárcel”…

Mujeres y Hombres, Jóvenes y Adultos, Niños y Ancianos, en igualdad de condiciones, hemos de afrontar juntos la tarea de superar los miedos ancestrales al cambio y crear una sociedad próspera y saludable.

“Los códigos culturales, pese a todos los esfuerzos de los curas, los hombres de estado y los filósofos, no son intocables, y han cambiado a lo largo de la historia y la prehistoria…”   JACQUES MONOD,   «Por una ética del conocimiento»

Tecnológicamente hemos avanzado mucho. Ahora toca dar un salto emocional.

Como dice mi admirada Rita Levi-Montalcini en su libro “Tiempo de cambios”; pensar y vivir a favor de la supervivencia humana:

“El nuevo papel que el componente femenino del género humano tendrá que desempeñar es de vital importancia no sólo para la mujer, sino para todo el género humano que se enfrenta a la crisis más grave de su historia”.

 

Fdo.: Carol García Tomás

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